Lo que debes saber sobre el Reglamento (UE) Nº 1007/2011 de Textiles
Si vendes ropa, tapicería, tejidos o productos de tela en marketplaces (como Amazon, Etsy, etc.), este reglamento te puede afectar directamente. Puede parecer técnico, pero cumplirlo te evitará sanciones, devoluciones y problemas con los clientes o autoridades nacionales.

¿Qué regula este reglamento?
El Reglamento (UE) 1007/2011 es una norma de la Unión Europea que obliga a que los productos textiles lleven un etiquetado claro y veraz de su composición de fibras, y que dichos nombres de fibras sean los que aparecen en la lista oficial de la UE.
Algunos aspectos clave:
- Obligación de indicar los nombres oficiales de las fibras (por ejemplo “algodón”, “poliéster”, “lana”, etc.), según lo que establece el reglamento. No se pueden usar nombres inventados o engañosos.
- Indicar el porcentaje de cada fibra presente, en orden descendente, por peso.
- Etiquetado / marcado debe acompañar al producto cuando se pone en el mercado: ya sea en la etiqueta cosida, en la etiqueta colgante, o marcado visible.
- Debe estar en los idiomas requeridos del país donde se vende, si así lo exige la legislación nacional o si el regulador lo requiere.
- Hay excepciones limitadas: por ejemplo para productos textiles personalizados hechos a medida, o cuando se trabaja con productos textiles contratados a talleres externos bajo ciertas condiciones.
¿Por qué te afecta si vendes en marketplaces?
- Si tu producto textil no tiene la composición de fibras bien indicada, podrían rechazar tu anuncio, detener la importación, o sancionarte.
- Los clientes podrían devolver productos si no reciben la información esperada o si lo que se anuncia no coincide con lo que se recibe.
- Los marketplaces pueden pedir esta documentación para verificar que cumples las normas.
- Tener un buen etiquetado genera confianza, reduce riesgos y mejora la reputación.

Ejemplos prácticos
- Si vendes una camiseta de algodón/poliéster, la etiqueta debe decir algo como: “Composición: 70 % algodón, 30 % poliéster”.
- Si usas fibras especiales (como “lana merino” o “algodón orgánico”), aún debes usar el nombre oficial de la fibra según el reglamento, y puedes añadir descriptores adicionales solo si no confunden al cliente.
- Si vendes textiles con partes de origen animal no textil (por ejemplo, botones de cuero, remates de piel, plumas), debes indicar en la etiqueta si hay “partes no textiles de origen animal”.

Qué hacer para cumplir fácilmente
- Consulta la lista oficial de nombres de fibras en el reglamento (Anexo del Reglamento 1007/2011). Usa los nombres oficiales, no variantes no reconocidas.
- Verifica con tu fabricante qué fibras se usan realmente en el producto, y obtén datos exactos del porcentaje de cada una.
- Diseña las etiquetas para que incluyan esa información: composición, nombres de fibras, porcentaje, y toda la información visible y legible.
- Asegúrate del idioma: revisa qué idiomas exige el país en el que vendes. Si vendes en varios países, considera etiquetas múltiples o información suplementaria.
- Guarda documentación interna que pruebe la composición de las fibras y los materiales usados: certificados, pruebas de laboratorio, información del proveedor. Por si te lo solicitan autoridades o marketplace.
- Estar atento a actualizaciones del reglamento: pueden añadirse nuevas fibras, cambiar tolerancias, etc.

Conclusión
Cumplir con el Reglamento (UE) Nº 1007/2011 no es solo una obligación legal, es una ventaja competitiva.
Un etiquetado claro, correcto y transparente no solo evita problemas con aduanas, marketplaces o autoridades, sino que también genera confianza en tus clientes y mejora la percepción de tu marca.
En un entorno donde cada vez hay más control y más competencia, los detalles marcan la diferencia. Y el etiquetado textil es uno de esos detalles que separa a los vendedores improvisados de los negocios sólidos y preparados para crecer en Europa.
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